Ivette Martinez, Caleta María

in Field Notes/Profiles

ivette martínezIvette Martinez of Caleta María

My name is Ivette Martinez and I was born in Valparaiso on July 28th, 1960, the youngest of four siblings. My childhood took place in the neighborhoods of a hill in the port city, playing, running, and competing together with my brother, who was four years older than me, and other girls and boys of the neighborhood. From a young age, my father, a railway worker, implanted in us a passion for traveling and the adventure of getting to know faraway places. He traveled through the whole country, from north to south, at various stages of his life. During school, I was a good student, very sociable, interested in sports and student government, up until the military coup. I was 13 years old at the time, going through 8th grade. Until I graduated from school, those were sad years, in which my adolescence went from fear to social life between curfew hours.

A particularly special event that struck deep into my memory occurred days after the strike, in which a friend of my eldest brother, a former priest from an English background named Miguel Woodward, took refuge from military persecution in our house one night. Days later, we were told that he was dead, but his remains were never released.

This fact, and the context of living under a dictatorship, led me to be politically active since the age of 18, and to focus my life on a commitment towards the recovery of democracy. This was how I worked zealously in popular education and the defense of human rights in the V region for over 10 years. At the end of the 80s, I married my revolutionary adventures comrade, a doctor from Magallanes, with whom we had a beautiful son at the end of ’89, as a gift for the triumph of democracy. I studied at different universities for thirteen years, science and humanities majors, until I finally graduated as a Spanish teacher from the Universidad Católica de Valparaíso in 1990.

To start a new life, we came to live to Magallanes, with our one-year-old son. In a new historical context, we began to raise Julio. Our life was marked by the presence of nature in this zone. We began to travel through the whole peninsula, until we arrived at Tierra del Fuego. In the midst of the intense national and international campaign for the defense of forests in Tierra del Fuego and against the Trillium Corporation project, we went to see the forests and fell in love with this landscape from then on. Finally, through diverse expeditions, in the year 1996 we arrived at the Caleta Maria ranch, which because of life’s special circumstances, we acquired the following year. I’ve arrived to Tierra del Fuego by sea, land and air for 15 years, through diverse expeditions, trekking, and horseback, exploring different places, getting to know the fauna, flora, climate, history, people, historical milestones, etc. After I separated, I met Kiko Anderson in his city in the state of Washington, Bellingham, and together we have traveled through a large portion of the island without maps, solely guided by his great experience as an explorer.

My wish is for Caleta Maria to be a place that receives visitors who wish to experience the nature of Tierra del Fuego.

ivette martínezIvette Martinez de Caleta María

Mi nombre es Ivette Martínez, nací en Valparaíso el 28 de julio de 1960, soy la menor de cuatro hermanos. Mi infancia transcurrió en la vida de barrios en un cerro del puerto, jugando, corriendo, compitiendo junto a mi hermano cuatro años mayor que yo y los demás niños y niñas del barrio. Mi padre, un porteño ferroviario, nos inculcó desde pequeños la pasión por los viajes, la aventura de conocer lugares lejanos, él recorrió el país desde norte a sur en varias etapas de su vida. Durante la época del colegio, fui una buena alumna, muy sociable, interesada en los deportes y la organización estudiantil, hasta el golpe de estado en que tenía 13 años y cursaba el 8 básico.

Hasta salir del colegio, fueron años tristes, en que mi adolescencia transitó entre el miedo y la vida social de toque a toque. Un hecho especialmente particular caló hondo en mi memoria días después del golpe, en que el amigo de mi hermano mayor , un ex sacerdote de origen británico Miguel Woodward, se refugió en nuestra casa una noche porque era perseguido y días después avisaron que estaba muerto pero nunca entregaron los restos. Ese hecho y el contexto de vivir en dictadura, me llevaron a militar políticamente desde los 18 años y focalizar mi vida en un compromiso por la recuperación de la democracia, fue así que trabajé afanosamente durante más de 10 años en la educación popular y la defensa de los derechos humanos en la V región.

A fines de la década de los 80 me casé con mi compañero de andanzas revolucionarias, un médico magallánico, con el que tuvimos un precioso hijo a fines del 89 como regalo por la conquista de la democracia. Estudié trece años en diferentes universidades, carreras de ciencias y humanistas, finalmente me titulé de profesora de Castellano de la Universidad Católica de Valparaíso el año 1990.

Para empezar una nueva vida, nos vinimos a vivir a Magallanes, con nuestro hijo de un año. En un nuevo contexto histórico, comenzamos a criar a Julio y nuestra vida estuvo marcada por la presencia de la naturaleza de esta zona. Comenzamos a recorrer toda la península, hasta que llegamos a Tierra del Fuego. En medio de la intensa campaña nacional e internacional por la defensa de los bosques de Tierra del Fuego y en contra del proyecto de Trillium Corporation, nos fuimos a conocer los bosques y nos quedamos para siempre enamorados de ese paisaje. Finalmente, por diversas expediciones que hicimos llegamos a la estancia Caleta María el año 1996, la que por especiales circunstancias de la vida, la adquirimos al año siguiente.

He llegado a Tierra del Fuego, por mar, tierra y aire durante 16 años, en diversas expediciones, a trekking, a caballo, explorando distintos lugares, conociendo la fauna, la flora, el clima, la historia, la gente, los hitos históricos, etc. Después que me separe, conocí a Kiko Anderson en su ciudad del estado de Washington, Bellingham y con él hemos recorrido gran parte de la isla sin mapas, solamente guiados por su gran experiencia de explorador.

Mi deseo es que Caleta María sea un lugar para recibir visitantes que quieran experimentar la naturaleza de Tierra del Fuego.

 

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